Naturópata Wilfredo Martínez: «Los políticos veo como pierden el control, dejan de ser tan razonables»

El naturópata señala que las personas «han dejado de ser cerebrales» al reaccionar con ira o cólera ante incidentes o conflictos, porque reaccionan de manera emocional.

EL SALVADOR.- El naturópata, Wilfredo Martínez, afirmó que el cerebro, corazón e hígado son los tres órganos involucrados en situaciones de carácter emocional que pueden o no, ser afectados, dependiendo de la decisión que se tome hacia cual enviar los datos que se generan en una situación precisa.

En ese sentido, Martínez instó a las personas a que primero analicen las situaciones por medio del cerebro debido a que existen incidentes, conflictos y emociones que no necesitan llegar al corazón ni al hígado, y «es que se procesa tan bien en el cerebro la información (antes de reaccionar ante una situación) que ya no hay necesidad de dañar otro órgano», aseguró Martínez.

Sin embargo, actualmente, los seres humanos «han dejado de ser cerebrales», dijo Martínez, y entonces, las personas reaccionan con ira o cólera ante incidentes o conflictos debido a que reaccionan de manera emocional.

Ante eso, Martínez remarcó que si una persona analiza los datos antes de actuar con ira, cuida el hígado. Lo mismo sucede con el corazón: «cuide el corazón, no sea sentimentalista siempre, el sentimentalismo también lo va a matar», advirtió Martínez.

«Primero filtremos todo a nivel del cerebro, es decir, animo al mundo a que primero seamos cerebrales en todo», enfatizó.

No como algunos políticos. «Los políticos, veo como pierden el control, dejan de ser tan razonables… en la Asamblea Legislativa, de pronto escucho reacciones, comportamientos y actitudes, que no tienen nada que ver con vigilar los intereses de una nación. Todo es violencia, los gritos, la critica, los apodos, las faltas de respeto, a mí me sorprende el tipo de ejemplo que le ponen a toda una sociedad de jóvenes», comentó Martínez.

Finalmente, Martínez reflexionó: Santiago 1:19-20 dice: «Todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea», concluyó.

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